CÑ 19 - La Gracia

Abril 17, 2020

Carta a los niños 19 | La Gracia

Veníamos hablando acerca de la “vida del alma”. Vemos en este tiempo a Nuestro Señor nuevamente “vivo”, después de haber resucitado de entre los muertos. Y hemos dicho que tenemos que imitar esa vida nueva en “nuestras almas”. Y lo que hace que nuestra alma esté viva es la “gracia santificante”.

¿Qué es la gracia? La gracia es un “don sobrenatural” de Dios, totalmente gratuito, sin que lo hayamos merecido, que Dios comunica a nuestras almas. La gracia nos comunica una participación de la vida divina, es decir, que por la gracia, Dios nos comunica su misma vida a nuestras almas. Es por eso que nuestra alma se eleva a un nivel superior, a un nivel divino o sobrenatural. Es tan grande la bondad de Dios para con nosotros que ha querido que tengamos su misma vida en nuestras almas. Tanto nos quiere Dios a nosotros, que somos unas creaturas tan insignificantes en comparación a Dios, y que tenemos tantos defectos, que nos regala algo que nosotros nunca podríamos siquiera haber pensado: tener la vida misma de Dios en nuestras almas.

Y, por consecuencia, al tener la gracia, nos transformamos en hijos adoptivos de Dios ¡Somos hijos verdaderos de Dios porque Él nos comunicó su vida, es algo increíble! ¡Dios nos adopta como hijos suyos! Y, por lo tanto, somos herederos del cielo ¡Cuántos beneficios quiere el buen Dios para nosotros! Aquel que está en gracia, tiene la vida de Dios, es verdadero hijo suyo, y puede llegar al cielo si conserva siempre este don divino.

Ahora bien, la gracia puede tener en nuestras almas diversos grados, podemos tener más o menos gracias. El que tiene más gracia santificante, más vida divina tiene, y su alma es más querida por Dios, y más felicidad va a tener en el cielo.

Esa es la “vida” de nuestras almas. Y la Iglesia nos recuerda en este tiempo pascual de que tenemos que preocuparnos en crecer en gracia de Dios y evitar todo lo contrario a la gracia. El pecado es lo contrario a la gracia, sobretodo el pecado mortal que produce la muerte del alma.

¿Cómo hacer para crecer en gracia de Dios? Principalmente por los sacramentos. Cada vez que recibimos los sacramentos, crecemos en gracia de Dios si tenemos las debidas disposiciones. También, por las demás obras buenas que podamos hacer. Si estamos en gracia de Dios, cada vez que rezamos o practicamos las virtudes, crece nuestra vida del alma.

Aunque no podamos ir a la Iglesia en este tiempo para recibir los sacramentos, aprovechémonos de la oración y de las demás obras buenas para crecer en gracia de Dios, por ejemplo, por la obediencia a nuestros padres, por la caridad con nuestros hermanos o el prójimo, por la paciencia, la generosidad, etc., cada obra buena que podamos hacer, es una oportunidad que nos da Dios, para aumentar en nosotros su vida divina.