¿Por qué eligió Monseñor Lefebvre a San Pío X?

Enero 18, 2019
Origen: District of Spain and Portugal

Aquellos feligreses que pertenecen a la FSSPX desde hace muchos años, tal vez vean con familiaridad el nombre de nuestra Fraternidad, pero su elección fue una decisión premeditada y deliberada, y el resultado de muchas oraciones.

A principios de la década de 1970, es decir, durante los primeros años de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), el nombre San Pío V estaba presente en los labios de los católicos tradicionalistas de todo el mundo, quienes se encontraban construyendo o transformando diligentemente establos en iglesias para la celebración de la Misa de San Pío V o Misa Tridentina. Este nombre era tan común que muy pronto quedó claro que “todo el combate entre Ecône y Roma dependía de la Misa de siempre.” 

Sin embargo, Monseñor Lefebvre, mencionó claramente a San Pío X en sus estatutos y escribió sus razones. Monseñor explicó que la finalidad de las actividades de la FSSPX es “llevar a cabo todas las obras necesarias para la formación de sacerdotes y todo aquello que esté relacionado.” Los seminarios deben cuidar que su formación “logre su principal objetivo: la santidad del sacerdote, y proporcionarles el conocimiento suficiente.” Es por esta razón que la Fraternidad fue puesta bajo el cuidado de San Pío X: la preocupación fundamental de este Santo Papa fue la integridad del sacerdocio y la santidad que procede de él. (Para más información sobre este tema, ver Marcel Lefebvre: La Biografía, por Monseñor Bernard Tissier de Mallerais, p. 436).

Con frecuencia, Monseñor Lefebvre se refería a la crisis actual en la Iglesia como una herejía neomodernista y, por lo tanto, se enfocó en las enseñanzas de la encíclica Pascendi de San Pío X, la cual lanzó un golpe mortal al Modernismo a principios del siglo XX. Era normal que el último papa canonizado, que luchó enérgicamente contra la recurrente herejía modernista, encontrara un profundo eco en el alma del arzobispo, especialmente por el hecho de que San Pío X fue canonizado ni más ni menos que por el Papa Pío XII.

Hasta los mismos comunistas tuvieron que reconocer la grandeza de San Pío X, no tanto como persona, sino como Papa. Jean Jaurés, del periódico francés comunista L’Humanité, dijo esto sobre él:

"Su agenda política era muy simple: restaurar todos los valores de la fe con firmeza apostólica. Pudo dar cumplimiento a esta agenda con autoridad, debido a la simplicidad de su alma y a la honestidad de sus virtudes, las cuales están más allá de toda duda. Sin importar cómo se le mire, hay que aceptar que fue un gran Papa."

San Pío X fue un Papa apostólico capaz de exorcizar la herejía más mortal que la Iglesia haya enfrentado. Es quizá este aspecto, más que todos los demás, el que explica la elección de Giuseppe Sarto como el santo patrono de la Fraternidad fundada por Monseñor Lefebvre.