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El Papa Francisco manifiesta su apertura hacia la ordenación de hombres casados

Marzo 17, 2017
Andrew Medichini / AP

En una entrevista reciente con un periódico alemán de izquierda, el Papa Francisco declaró que debe considerarse la posibilidad de la ordenación, en situaciones especiales, de hombres casados. Aunque no cree que modificar el celibato obligatorio en la Iglesia Occidental sea la solución a la escasez de clérigos. 

Un gran número de voces se levantan para exigir un cambio en la disciplina

El artículo del 9 de marzo, que apareció en Die Zeit, donde se publicó la entrevista, informa que “un gran número de voces” en Alemania, incluyendo las de algunos obispos diocesanos y líderes de asociaciones católicas laicas, llevan tiempo cuestionando la disciplina perenne de la Iglesia sobre el celibato sacerdotal obligatorio. Con el paso de los años, los asesores y amigos del Papa, incluido el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, y el Cardenal Claudio Hummes, ex prefecto de la Congregación para el Clérigo, han sugerido o apoyado un cambio en la disciplina. Según se informa, el deseo del Santo Padre era que el celibato clerical fuera el tema del siguiente Sínodo Episcopal, aunque fue rechazado por el Consejo Ordinario encargado de organizar la reunión periódica Sinodal.

Las actuales declaraciones públicas del Papa Francisco sobre la ordenación de hombres casados han sido pragmáticas y moderadas. En el 2016, descartó la eliminación del celibato sacerdotal, declarando que “debía permanecer sin cambios”. En el pasado, y en otra entrevista con el diario Die Zeit, mencionó la ordenación de viri probati; es decir, de hombres mayores de probada fe y virtud, como una “posibilidad” que “había que considerar.” Los hombres casados podrían ser ordenados de forma excepcional en diócesis donde se presente un “enorme problema” de escasez de sacerdotes. “Hemos también de determinar las tareas que podrán llevar a cabo, por ejemplo, en las comunidades remotas,” señaló el Santo Padre.

La Disciplina del Celibato

El libro Los Orígenes Apostólicos del Celibato Sacerdotal, escrito por el Padre Cochini, sj, Ignatius Press, 1990 (también El Celibato en la Iglesia de los Primeros Tiempos, por Stefan Heid, Ignatius Press, 2000) es una excelente obra que trata sobre esta disciplina tan debatida. Las órdenes sagradas siempre han sido un impedimento para el matrimonio, pero un hombre casado podría ser ordenado, bajo ciertas circunstancias. Las Iglesias Católicas Orientales comparten con las Iglesias Ortodoxas un derecho canónico que permite la ordenación de hombres casados como sacerdotes, pero nunca como obispos. Aun en la Iglesia Latina, algunos clérigos casados no católicos, que se convierten al catolicismo, pueden recibir el permiso para ser ordenados sacerdotes (por ejemplo en el Ordinariato Anglicano).

Efectivamente, el Papa Francisco dijo al reportero de Die Zeit que en el futuro podría haber más casos especiales de sacerdotes casados en la Iglesia Católica. ¿Es esto una puerta abierta para hacer de la excepción una regla pastoral autorizada? Y sin embargo, el Santo Padre dijo que la solución a la crisis de vocaciones no radicaba en los clérigos casados, sino en la oración. “Eso es lo que hace falta: rezar.”

Monseñor Lefebvre sabía cuál era la solución para la Iglesia

A lo largo de la historia, la Iglesia siempre ha respondido a todas las crisis clericales, fomentando una imitación verdadera de Jesucristo, Sacerdote por Excelencia, exigiendo castidad a sus clérigos como una forma de identificarse más perfectamente con su Modelo.

Al someter los estatutos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a la aprobación de la Iglesia, hace 50 años, Monseñor Lefebvre respondió providencialmente al problema del clero que había previsto cuando fuera arzobispo de Dakar.
 

Nuestro ideal era transmitir el Sacerdocio Católico de Nuestro Señor Jesucristo, antes de su degradación progresiva, y con toda su pureza doctrinal y toda su caridad misionera, tal y como Él lo confirió a sus Apóstoles, y como la Iglesia Romana lo transmitió hasta la mitad del siglo veinte.